El final de "Perdidos" y Red Dead Redemption
Lost y Red Dead Redemption tienen dos cosas en común: por momentos consiguen ser geniales (en el caso de Lost, sus 3 primeras temporadas), pero acaban por devenir productos muy sobrevalorados (en el caso de Lost, los 2 últimos años).
Ayer tuve la ocasión de ver el final de este nuevo clásico de la televisión moderna, y francamente, superó mis expectativas (que eran más bien bajas, lo reconozco). Me sobra el discurso pseudo-religioso (qué bonito sería todo si realmente fuera como la Autopista hacia el cielo de Michael Landon; demasiado increíble de lo bonito, a decir verdad), pero me alivió el no tener que sonrojarme ante un final de la escuela "los serrano". En realidad, es un final que no explica absolutamente nada, pero es un final-final, que ya es más de lo que muchas series consiguen tener al cabo de unas cuantas temporadas de progresiva sequía creativa y acelerada fuga de audiencias. No es una conclusión plenamente satisfactoria, completamente redonda (como sí lo fue la de Battlestar Galactica), pero casi.
Red Dead Redemption es, en cierta forma, otro producto "casi, pero no del todo". ¿Qué le falla a este juego, brutalmente sobrevalorado por una casta de críticos faltos de espíritu ídem? Que casi todos hemos jugado al GTA IV, y Red Dead Redemption es más de lo mismo, cambiando los coches por los caballos. Traducción: aunque mejora casi todo con respecto a su predecesor espiritual, muchas de las cosas que no acababan de funcionar siguen estando ahí, una herencia cromosómica de la que no ha conseguido liberarse. Al final, ¿qué es lo que realmente diferencia a un roquefort de un queso de oveja cualquiera pasado de fecha? La diferencia, amigos, es... muy sutil.

- ¿Te gustó el post? »
- Vótalo (16)
- Añádelo a tus favoritos






