Polémica por un juego violento ambientado en Barcelona
Desde hace varios meses la factoría Midway, responsable de la producción entre otros de GTA IV, True Crime o The Getaway, trabaja en un nuevo juego de acción llamado Wheelman y que curiosamente está ambientado en Barcelona. El Ayuntamiento de la Ciudad Condal acaba de enterarse y no les acaba de hacer gracia que sus calles sirvan como escenario de crímenes, robos, asesinatos y persecuciones, aunque sean virtuales.

La concejal de Educación del Ayuntamiento, Montserrat Ballarín, afirma que Wheelman "es contrario a los valores que caracterizan la ciudad" y que desde el consistorio "se trabaja para difundir al exterior". Ballarín ha calificado como "reprobable" el usar la ciudad como un espacio para ejercer la violencia, y prepara un informe jurídico a fin de estudiar la posible puesta en marcha de medidas legales para retirar el videojuego del mercado.
Wheelman, disponible el próximo otoño en Xbox 360 y PS3, nos pone en la piel de Milo Buric, un concuctor mercenario que debe infiltrarse en los barrios más sórdidos de Barcelona y codearse con la mafia de la ciudad para obtener información sobre una trama de estafas y corrupción. Con un argumento como éste, es lógico esperar todo tipo de escenas de violencia en las que se puede reconocer perfectamente la Plaza Cataluña, el Paseo de Gracia, la Diagonal, la Sagrada Familia o el monumento a Colón.
Toda esta polémica viene a sumarse al tema de siempre: ¿son convenientes, aceptables, incluso legales los videojuegos violentos? ¿Por qué la gente se critica tanto GTA IV o se prohíbe Manhunt 2, y en cambio no se dice nada de pelis como Saw o series como Dexter? Los videojuegos violentos son -o deberían ser- sólo para adultos; por algo están regulados por una ley que rige la edad mínima para acceder a ellos. Es responsabilidad última de los padres el permitir que sus hijos menores jueguen o no con ellos, y el molestarse en explicarles que se trata de un juego y que eso no es real.
Los demás consumidores de videojuegos no tenemos por qué pagar el pato de gente que no acaba de entender que esto es simplemente un producto más de la industria del entretenimiento, y que además genera mucha, mucha pasta. No veo yo al alcalde de Nueva York poniendo pegas al uso de los rincones más característicos de su ciudad en GTA IV...
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